La temporada 1998 fue el final de una era y el comienzo de una revolución. En el campo, los Saraperos terminaron con marca de 50-69 y quinto lugar de la División Norte —otra campaña mediocre que completaba tres años consecutivos sin playoffs. Pero fuera del diamante ocurrió lo que cambiaría para siempre la historia del club: a finales de 1998, el empresario sinaloense Juan Manuel Ley López compró la franquicia al saltillense Javier Cabello Siller. Con ese traspaso llegó una inversión masiva en el estadio, un proyecto deportivo completamente renovado, y el inicio de la era más exitosa en la historia de los Saraperos: 12 postemporadas consecutivas, el estadio más asistido de la LMB, y los campeonatos de 2009 y 2010.
Este es el vigésimo noveno capítulo de nuestra serie Crónica Verde: Temporada a Temporada. Visita nuestra guía completa de los Saraperos.
50-69: el último capítulo del desierto
Los Saraperos terminaron con 50 victorias y 69 derrotas, en quinto lugar de la División Norte. Marcelo Juárez y Fernando Elizondo —el histórico infielder que había debutado con el equipo en los años 70— compartieron la conducción técnica. El equipo anotó 582 carreras y permitió 672, con un déficit ofensivo-defensivo que explicaba la posición en la tabla. Era el tercer año consecutivo sin playoffs, y el décimo año del período más difícil en la historia del club (1986-1998: solo cuatro postemporadas en trece temporadas).
La asistencia mejoró ligeramente respecto al mínimo histórico de 1997: 122,377 espectadores, promedio de 2,057 por juego. Todavía muy lejos de los números de los años de gloria, pero una señal de que la base aficionada de Saltillo seguía viva y esperando el regreso.
Luis Ayala: otro año creciendo en el verde
Luis Ayala apareció nuevamente en el roster de 1998 —su segundo año con los Saraperos. El lanzador de Guasave seguía desarrollándose en el verde saltillense, acumulando experiencia y perfeccionando el arsenal de pitcheos que lo llevaría eventualmente a los Expos de Montreal. También estaban en el roster Oreste Marrero, primera base puertorriqueño con pasos en los Yankees de Nueva York y los Expos; Jonathan Hurst, lanzador de Milledgeville, Georgia con experiencia en las organizaciones de los Mets de Nueva York y los Expos de Montreal; y Ron Jones, outfielder estadounidense que había vestido la franela de los Phillies de Filadelfia.
La venta del club: Juan Manuel Ley cambia todo
El acontecimiento más importante del año no ocurrió en el diamante sino en una sala de juntas. A finales de 1998, Juan Manuel Ley López, empresario sinaloense con décadas de experiencia en el béisbol mexicano como dueño de los Tomateros de Culiacán, compró la franquicia de los Saraperos a Javier Cabello Siller. La transacción marcó el inicio de la transformación más profunda en la historia del club.
Los cambios fueron inmediatos y radicales. El Estadio Francisco I. Madero, que desde 1963 tenía capacidad para 7,500 personas, fue remodelado para ampliarla a 16,000 localidades —más del doble. Todos los partidos como local comenzaron a transmitirse por el Canal 7 de televisión abierta en Saltillo. Se lanzó una campaña masiva de promoción para llevar a las familias saltillenses al estadio. Y en el plano deportivo, la organización Ley apostó por traer talento de primer nivel y construir un equipo verdaderamente competitivo.
El resultado de esa inversión se vería casi de inmediato: la temporada 1999 fue un rotundo éxito —74-45, primer lugar de la zona norte, la mejor asistencia de la liga con 240,030 aficionados, y regreso a los playoffs después de cuatro años de ausencia. Saltillo se convirtió en la plaza de béisbol más emocionante del país. Y lo que vino después fue todavía mejor.
El balance de 1996-1998: el desierto que hizo necesaria la revolución
En perspectiva, los tres años de 1996 a 1998 fueron el punto de quiebre que hizo inevitable —y posible— la transformación de 1999. Sin ese fondo tan oscuro, quizás la venta del club no hubiera generado la urgencia ni la inversión que generó. El béisbol saltillense necesitaba reinventarse desde las raíces, y Juan Manuel Ley llegó con los recursos y la visión para hacerlo. La historia de los Saraperos tiene ese patrón constante: cada desierto precede a una era de gloria. El de 1996-1998 fue el más profundo. Y la gloria que siguió fue la más grande.
Ficha rápida — Temporada 1998
| Récord final | 50-69 (5° lugar, División Norte) |
| Postemporada | No clasificó |
| Managers | Marcelo Juárez / Fernando Elizondo |
| Carreras anotadas / permitidas | 582 / 672 |
| Asistencia | 122,377 (prom. 2,057 por juego) |
| Hito histórico | Juan Manuel Ley compra la franquicia — inicio de la era más exitosa |
| Figura del futuro | Luis Ayala (2° año en Saltillo, camino a las Grandes Ligas) |
| Campeón LMB ese año | Guerreros de Oaxaca (4-0 sobre Acereros de Monclova) |
| Estadio | Francisco I. Madero, Saltillo, Coahuila (en proceso de remodelación) |
Fuente: StatsCrew.com — Saraperos de Saltillo 1998
¿Recuerdas cuando se anunció la venta de los Saraperos a finales de 1998? ¿Y la transformación que vivió el estadio y el equipo en ese período? Cuéntanos cómo viviste ese cambio de era en los comentarios.
