Plaza de Toros Armillita en Saltillo: historia del coso que vio nacer a una leyenda

En 1949, al norte de Saltillo, un torero legendario le regaló a la ciudad una plaza que se convirtió en el corazón de la vida taurina y cultural de toda una generación. La Plaza de Toros Armillita no fue solo un ruedo: fue escenario de corridas épicas, espectáculos de box, circo y música, y el reflejo de una ciudad que en aquellos años vivía con intensidad su amor por la fiesta brava. 🏟️

Hoy, donde alguna vez rugían los cinco mil aficionados que llenaban sus graderías de madera, se levanta la colonia Villa Olímpica. Pero los saltillenses que vivieron esa época guardan bien los recuerdos de aquel coso que el propio «Armillita» mandó construir.

La historia de la Plaza de Toros Armillita en Saltillo

En los últimos meses de 1948, al norte de la ciudad, comenzó a levantarse a gran velocidad una nueva plaza de toros. La obra era impulsada por el torero saltillense Fermín Espinosa Saucedo «Armillita Chico», en sociedad con don Rafael Flores de León, don Félix Chávez y don David Linares. La construcción, a base de ladrillo y gradería de madera, avanzó con una velocidad que asombró a los saltillenses de entonces. Antes incluso de abrir sus puertas al público, las graderías vacías fueron llenadas de costales de harina para probar que la estructura aguantaría el peso de miles de espectadores.

El domingo 13 de marzo de 1949 llegó la fecha inaugural. El cartel de aquella tarde memorable reunió al propio Fermín Espinosa «Armillita», a Carlos Vera Muñoz «Cañitas» y a Félix Briones Siller, con toros de la ganadería Armillita Hermanos. La plaza tenía capacidad para cinco mil personas, y en aquellas primeras corridas, los saltillenses llenaron cada palco, tendido y grada para celebrar el nacimiento de su nuevo coso. 📷

Plaza de Toros Armillita en Saltillo en 1959
La Plaza de Toros Armillita en 1959, una década después de su inauguración. Foto: Colección DeSaltillo.com

Fermín Espinosa «Armillita»: el saltillense más grande de la tauromaquia

Para entender la magnitud de esta plaza, hay que entender a quien lleva su nombre. Fermín Espinosa Saucedo, nacido en Saltillo, es considerado por muchos críticos como el mejor torero de México y de América — y hay quienes lo ubican entre los mejores de la historia universal de la tauromaquia. Su figura fue tan grande que Agustín Lara le dedicó uno de los pasodobles más famosos del toreo: Fermín, interpretado por Javier Solís y otras figuras de la canción mexicana: «En un pase de Fermín se ha enredado una chiquilla / esa chiquilla es Sevilla, Armilla, Armilla…»

Los Espinosa Saucedo dejaron una huella imborrable en Saltillo y en la tauromaquia mundial. Fermín como torero incomparable; su hermano Zenaido, reconocido como el mejor subalterno y banderillero de la historia. Saltillo le dio al mundo del toreo cuatro grandes figuras, y es por eso que la ciudad tiene un lugar especial en la historia taurina de México. La plaza que lleva el apellido de esta familia no era solo un negocio: era un homenaje en vida a la grandeza de un saltillense. 🌟

Más que corridas: la vida cultural del coso

La Plaza de Toros Armillita no fue exclusivamente un recinto taurino. Sus graderías de madera fueron testigo de espectáculos de todo tipo: presentaciones musicales, funciones de circo, veladas de box y luchas libres que convocaban a los saltillenses de todas las colonias. Era, en el lenguaje de hoy, un auténtico foro de entretenimiento en una época en que las opciones de espectáculo en la ciudad eran escasas.

Los carteles que todavía conservan algunos aficionados locales muestran la variedad de lo que ocurrió en ese ruedo: vedetes de moda, festivales artísticos internacionales, compañías cómicas y musicales. Los Xochimilcas, Los Pilotos Infernales y el llamado Festival Artístico de Berlín —considerado el mejor del mundo en su tipo— pasaron por sus tablas. La plaza también fue escenario de la presentación de Manuel Benítez «El Cordobés», junto a Vicente Salas «Chico» y el banderillero Pascualet, en una de las tardes más recordadas de la historia taurina de Saltillo. ☀️

Los intentos de cierre y la resistencia de la afición saltillense

La historia de la Armillita no estuvo exenta de drama. En 1951, apenas dos años después de su inauguración, el propio Fermín Espinosa solicitó al gobernador Raúl López Sánchez la autorización para desmantelar la plaza. El oficio número 11163, fechado el 5 de julio de ese año y guardado hasta hoy en el Archivo Municipal de Saltillo, le concedió el permiso. Pero la afición saltillense no estaba dispuesta a quedarse sin su coso y el plan quedó sin ejecutarse.

Un segundo intento llegó a finales de 1952, cuando Fermín y su hermano Juan Espinosa Saucedo buscaron trasladar la plaza a Matamoros, Tamaulipas. Nuevamente, un movimiento de aficionados y empresarios locales se opuso con fuerza, y la Armillita sobrevivió por segunda vez. Los saltillenses de entonces demostraron que su plaza no se tocaba.

El fin de una era y los vestigios que aún quedan

La Plaza de Toros Armillita funcionó durante 26 años. En 1975, el coso cerró sus puertas definitivamente y el predio fue transformado en el Hotel Imperial, que aún existe en la colonia Villa Olímpica. Tras el cierre, la ciudad se quedó sin plaza de toros durante casi dos décadas, con festejos taurinos celebrados únicamente en el Cortijo Alberto Rodríguez, en Lomas de Lourdes, y en los lienzos charros de la ciudad. No fue sino hasta el 8 de agosto de 1992 cuando Saltillo volvió a tener un coso propio: la actual plaza Fermín Espinosa «Armillita», inaugurada en los terrenos de la carretera antigua a Arteaga. 📍

Lo que muy pocos saltillenses saben es que una parte de la historia original sigue en pie. En la fachada del Hotel Imperial se conservan dos arcos y medio, y una taquilla original de la construcción de 1949. Son vestigios silenciosos de un lugar que alguna vez vibró con los gritos de cinco mil aficionados. Un tesoro de la memoria taurina de Saltillo que merece preservarse y conocerse.

Mapa con la ubicación donde estuvo la Plaza de Toros Armillita en la colonia Villa Olímpica de Saltillo
Ubicación donde estuvo la Plaza de Toros Armillita, en la actual colonia Villa Olímpica de Saltillo.

¿Por qué se llama Villa Olímpica?

El nombre de la colonia también tiene su historia. El proyecto original del lugar contemplaba, además de la plaza de toros, el desarrollo de una Villa Olímpica completa: albercas, canchas deportivas y una infraestructura que convertiría esa zona al norte de la ciudad en un gran complejo de entretenimiento y deporte. El proyecto quedó en papel, la Villa Olímpica nunca se materializó, pero el nombre quedó para siempre grabado en el mapa de Saltillo. Hoy es uno de los barrios más reconocibles de la ciudad, llevando en su nombre el eco de un sueño que no se cumplió. 🏘️

¿La recuerdas? Cuéntanos tu historia

La Plaza de Toros Armillita fue mucho más que un ruedo: fue el escenario donde los saltillenses vivieron tardes de emoción, de música, de risas y de cultura durante más de dos décadas. Hoy es historia, pero una historia que vale la pena no dejar que se pierda.

¿Tu familia fue alguna vez a la Plaza de Toros Armillita? ¿Recuerdas alguna corrida, algún espectáculo o tienes fotos de aquella época? Cuéntanos en los comentarios o mándanos tus imágenes por WhatsApp. Las publicamos con crédito para ti.

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