La Nogalera de Saltillo: la historia de la huerta que sacrificaron por una plaza comercial

Antes de que existiera la plaza comercial, antes del HEB, antes del Cinemex y del estacionamiento de mil 600 cajones, el terreno que hoy ocupa Plaza La Nogalera en el sur de Saltillo era otra cosa por completo: una huerta exuberante de más de 700 árboles — nogales centenarios, duraznos, membrillos, peras y perones — que fue, durante gran parte del siglo XX, uno de los pulmones verdes más importantes de esa zona de la ciudad. Hoy solo quedan el nombre y el recuerdo. Y apenas unos cuantos árboles que sobreviven como pueden en los cajetes del estacionamiento.

Historia de La Nogalera: desde la fundación de Saltillo

El predio de La Nogalera tiene raíces que se remontan a los primeros siglos de la ciudad. El historiador saltillense Carlos Recio ha documentado que este terreno fue mencionado desde las narraciones del fundador Alberto del Canto, uno de los primeros colonizadores de lo que hoy es Saltillo. Su posición privilegiada en el sur poniente de la ciudad se debía a algo concreto: en ese terreno brotaba un manantial con tal fuerza que llegaba a alimentar antiguos molinos cercanos. El agua era el tesoro.

Durante gran parte del siglo XX, la propiedad perteneció a la familia Rodríguez, quienes la mantuvieron como zona fértil y privada. Don Segundo Rodríguez, junto con don Isidro López Zertuche — quien sería alcalde de Saltillo en los años cincuenta — fue uno de los propietarios más conocidos del predio. Los saltillenses que vivieron en esa época recuerdan que era una huerta espléndida: nogales que alcanzaban alturas portentosas, la sombra generosa en los veranos coahuilenses, el olor a tierra húmeda en un sector de la ciudad que de otra manera era árido.

El terreno — ubicado sobre el Periférico Luis Echeverría, en el sur de Saltillo — era también un espacio de convivencia. Según el historiador Rodolfo Garza Gutiérrez, los saltillenses acostumbraban hacer días de campo o picnics en La Nogalera, igual que lo hacían en el cañón de San Lorenzo o en el de Las Huertas, aprovechando las grandes áreas verdes en una ciudad que crecía hacia esa zona.

La llegada del centro comercial y el sacrificio de 700 árboles

El punto de quiebre llegó en los primeros años del siglo XXI. Desarrollado por el Corporativo Planigrupo en conjunto con Kimco Realty Corporation, el proyecto del centro comercial fue presentado oficialmente en noviembre de 2004, con la promesa de ser la primera gran plaza comercial en la zona sur de Saltillo. Las obras comenzaron alrededor de 2005, y el centro comercial abrió sus puertas en 2006.

Para construir el estacionamiento y el complejo — donde hoy se asienta un supermercado, un cine de 14 salas, una megaferretera, un banco y tiendas departamentales — se sacrificaron 700 árboles: entre duraznos, membrillos, peras, perones y nogales grandes, la mayoría con más de cien años de vida. Rodolfo Garza Gutiérrez, ambientalista saltillense que se opuso a la tala, recuerda haber advertido que los pocos nogales que se dejaran en el estacionamiento se morirían. Le dijeron que estaba loco. Y los nogales se murieron.

«En el arranque de los trabajos la huerta fue trasquilada de árboles y rellenada con capas y capas de tierra que ahogaron a las pocas plantas que quedaban. Hay algunas partes que tienen más de dos metros de tierra; los ahogaron completamente», relató Garza Gutiérrez. Para compensar el daño, se plantaron moras y truenos en los cajetes que antes tuvieron nogales. Pero como el propio ambientalista lo expresó: «¿Qué tiene que hacer una mora aquí? Es una ofensa para los saltillenses.»

Los últimos nogales y el nombre que ya solo es nostalgia

Imágenes satelitales de Google Earth muestran que al menos hasta el año 2003, el predio aún tenía vegetación abundante, una alberca y canchas de tenis. En 2024, una inspección periodística constató que prácticamente todos los nogales que sobrevivieron a la construcción habían muerto. Los cajetes donde estuvieron lucen vacíos o con árboles de ornato que nada tienen que ver con los nogales centenarios que dieron su nombre al lugar.

Hoy la plaza tiene 155 locales comerciales y estacionamiento para mil 600 automóviles. El nombre — Nogalera — es todo lo que queda de los 700 árboles que vivieron ahí durante más de cien años. Y el desafío de los administradores actuales, como señala un reportaje reciente de NRT, es lograr que la poca vegetación nueva sobreviva al calor del estacionamiento y al escaso suelo fértil disponible.

¿La Nogalera de hoy?

La plaza comercial que hoy ocupa el predio se ubica sobre el Periférico Luis Echeverría en el sur de Saltillo. Tiene HEB, The Home Depot, Del Sol, un Cinemex de 14 salas, un gimnasio, una plazoleta con escenario circular y acceso desde el Periférico. Para los saltillenses jóvenes es simplemente «la Nogalera» — una plaza más de la ciudad. Para quienes vivieron el Saltillo de antes de 2006, es el recuerdo de una huerta que ya no existe.

¿Recuerdas la huerta de La Nogalera antes de que llegara el centro comercial? ¿Fuiste de día de campo ahí alguna vez? Cuéntanos en los comentarios — esos recuerdos también son parte del Saltillo que amamos.

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