Ramón Mendoza: El Velóz Pelotero Saltillense

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Por su gran velocidad y capacidad para robarse las bases durante los partidos de beisbol, Ramón Mendoza Dávila logró colocarse en el agrado de la gente.

Qué tal estimados amigos con el gusto de siempre los saludo, hoy comentaremos no tan sólo la historia de un personaje, sino la de toda una dinastía, una familia vinculada totalmente con el rey de los deportes, el beisbol.

La figura principal de esta raíz, es quien inicia el gusto por esta afición, es un hombre orgullosamente nacido en nuestra ciudad, su niñez la desarrolla por el barrio de la cuadra colorada, llamada así por el color de sus casas y habitadas por trabajadores de ferrocarriles. Nuestro personaje se perfila, desde muy pequeño, como lo que fue, un jugador sumamente destacado y por eso, se le recuerda en nuestra ciudad, ya que en su honorle han puesto nombre a estadios y torneos de gran magnitud como la serie nacional de Williamsport que se jugó hace poco en el estadio Madero.

Me refiero a Ramón Mendoza Dávila, jugador que destaca desde muy joven por su gran velocidad, virtud que con el paso del tiempo lo convierte en el máximo robador de bases en la liga menor de los Estados Unidos, estamos hablando de un récord que permaneció por más de 10 años, 77 bases robadas en una sola temporada, los conocedores de este deporte saben que estas proezas no son muy comunes.

En sus inicios de beisbolista, las pelotas eran hechas con el popotillo de las medias femeninas y cocidas a mano y los bates eran los palos que usaban para frenar los carros, los llamados garrotes de ferrocarril, similares a un mango de hacha, esos materiales fueron suficientes para crear una gran estrella que nunca perdió piso a pesar de sus orígenes.

Ramon Mendoza

Su capacidad para tocar y batear la bola y su gran velocidad para correr las bases lo hacían, sin duda, un jugador muy completo, después de recorrer todas las categorías en las ligas locales donde, por cierto, se jugaba beisbol de gran nivel, los jugadores y aficionados de antaño habrán de recordar el beisbol que se desplegaban en escenarios como el viejo estadio Saltillo así también equipos como el de los Electricistas, perteneciente a la Compañía de Luz y Fuerza, hoy Comisión Federal de Electricidad, o el de la Internacional Harvester y el de Fábricas del Carmen, por nombrar algunos.

1942 es un año clave en la vida de este deportista, ya que una selección formada por jugadores de Saltillo se mediría con varios equipos, entre ellos un cubano que por cierto entre sus filas traía a don Abraham Curbelo, hombre legendario de este deporte en nuestra ciudad, en esa serie de encuentros, se da uno en especial, cuando enfrentan al equipo del Unión Laguna, un buscador de talentos fija su atención en Ramón Mendoza por sus atributos y lo llama para que forme parte de ese equipo manejado por el más grande jugador que ha dado Cuba, Martín Dihigo. Con orgullo Ramón Mendoza hijo, narra este capítulo como algo muy especial, ya que su padre logró ser manejado por un jugador que mereció todos los honores en el Salón de la Fama de México y de Estados Unidos.

Ramón Mendoza juega a la par de todos sus compañeros donde la mayoría de ellos eran extranjeros, eran tiempos donde la liga mexicana sólo tenía 6 equipos, así que la competencia era mayor para lograr la titularidad, se mantiene por dos años como novato en ese equipo hasta que es llamado por los Diablos Rojos del México, posteriormente con los Tuneros del San Luis y después con el equipo de Alijadores de Tampico para finalizar su carrera jugando en los Estados Unidos en Ligas Menores en la ciudad del Paso, Texas, completando una larga y exitosa carrera por un periodo de 16 años, como jugador activo.

La característica de este gran jugador fue su velocidad, donde inclusive se robó varias veces el home, era un jugador que hacia la diferencia, iba por todo en cada jugada, nunca se guardaba nada, eso hizo que el público lo reconociera y aún lo tenga presente en su memoria por esa garra y esa hambre de triunfar.

La herencia más valiosa para sus hijos, fue sin duda la afición a este bello deporte, en donde todos destacaron en forma sobresaliente en las ligas locales, pero de ellos, uno en especial tuvo un brillo diferente, Ramón Mendoza hijo que llegó, para orgullo de su padre, a jugar a muy buen nivel con los Sultanes de Monterrey, hasta que una lesión lo obligó a tomar otro camino profesional.

Ramón Mendoza siempre será recordado por el gran impulso que le dio a las ligas pequeñas de nuestra ciudad, a él se debe mucho de la raíz de su formación y donde no se olvida aquella epopeya de nuestros niños campeones de 1968 perdiendo la antesala de Williamsport, en Managua, Nicaragua, donde fueron recibidos a su regreso, por toda una ciudad cautivada por su hazaña, Ramón fungió como artífice en el manejo de ese equipo, hazaña que no olvidarán jamás sus protagonistas principales.

Desafortunadamente para la afición de nuestra ciudad, nuestro personaje fallece el 28 de Septiembre de 1977 a los 57 años de edad, dejando un enorme legado, que hoy por hoy, se sigue reconociendo.

Por todo esto amigos, honor a quien honor merece, recordemos a este gran deportista por su trayectoria y por la visión que tuvo como uno de los mayores impulsores de las ligas pequeñas de Saltillo, Ramón Mendoza Dávila.