La Vieja Blanca - Leyenda de Saltillo

Por: Hymeria Abizahi Pacheco Alvizo

Muchos pensarán que las historias de fantasmas no son reales, pero esta ocurrió en la casona de mi abuela, ubicada en la calle de Moctezuma Sur, en la ciudad de Saltillo, Coahuila.

Todo comenzó porque mis padres tenían un compromiso en la empresa donde trabajaba mi papá, por lo cual nos dejaron al cuidado de mi abuela.

Yo no estaba muy de acuerdo, ya que tiene muchas historias sobrenaturales y me causaba algo de miedo. 

Era la medianoche y hacía mucho frío, reinaba la oscuridad y el silencioso ambiente que caracteriza a esa casa antigua y tétrica se podía percibir. Me encontraba en la última recámara recostada con los ojos cerrados, intentando dormir.

Mi abuela desde temprano yacía en su cuarto dormida junto con mi hermana.

Todo estaba tan tranquilo y yo no veía la hora en que llegaran mis padres para que pudiéramos irnos. Cuando en medio de la oscuridad escuché que alguien “chistó”; por un momento pensé que era mi hermana que estaba jugando conmigo, no le tomé importancia alguna.

A los pocos segundos se escuchó un segundo “chistar”, yo un poco molesta le dije: “No estés jugando tratando de asustarme”, no obtuve respuesta. 

El silencio de la noche rodeaba la habitación nuevamente, pero cuál fue mi sorpresa que se escuchó un tercer “chistido”, ya molesta me levanté de la cama, vi hacia la puerta y deseé nunca haberlo hecho. 

Mis ojos se fijaron en aquella figura cadavérica, de cabellos sumamente largos y blancos como el algodón pálido e inmaculado, vestía un traje blanco, flotando entre el viento; tenía ojos huecos y rojos como flamas de fuego que iluminaban su rostro descarnado de calavera fijos en mí; me sonrió, yo estaba petrificada sin poder moverme, sentía mi corazón palpitar fuertemente.

En un instante se desvaneció frente mis ojos sin dejar rastro alguno.

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