Historia de la Calle Ocampo de Saltillo

por Ariel Gutiérrez

Los habitantes de Saltillo dieron nombre a las calles por referencias a los edificios públicos, iglesias, nombres de los vecinos que las habitaban, casi siempre referencia de los apellidos, actividades que ahí se desarrollaban

El historiador José María Marroqui, en su obra Las Calles de Mexico, nos cuenta que el designar los nombres de las calles y plazas pudo ser sencillo si la autoridad en su tiempo hubiera tenido algún sistema para tal propósito, pero no fue así, fue en los vecinos en quienes recayó el ilimitado derecho de imponer a calles y plazas nombres a su antojo, derecho que usaron a medida que fueron sintiendo la necesidad de distinguir las unas de las otras, tomando los nombres de circunstancias locales.

Las cosas no fueron distintas en Saltillo, sus habitantes dieron nombre a las calles por referencias a los edificios públicos, iglesias, nombres de los vecinos que las habitaban, casi siempre referencia de los apellidos, actividades que ahí se desarrollaban, por detalles topográfico, o algún suceso ocurrido en la misma, fueron varias las iniciativas de poner nombres y número a las casas. En Saltillo sería hasta 1873 que el Ayuntamiento decidiera honrar a los próceres nacionales imponiendo sus nombres a las calles de la ciudad.

La calle Ocampo debe su nombre al abogado, científico y político liberal michoacano José Telésforo Juan Nepomuceno Melchor de la Santísima Trinidad Ocampo Tapia, mejor conocido como Melchor Ocampo. Don Melchor fue diputado en 1842, en 1846 gobernó Michoacán, posteriormente, en 1850 ocupó el Ministerio de Hacienda; además fue uno de los principales redactores de las Leyes de Reforma, las que buscaban la separación de la Iglesia y el Estado.

La calle Ocampo corre de poniente a oriente. Su longitud abarca tres cuadras: de Padre Flores a Hidalgo. En su primer tramo acera sur, se ubica el templo de San Esteban, edificio que ha sufrido múltiples trasformaciones. Su primera construcción data de la fundación del pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala. A un lado, hacia el oriente, estuvo el convento franciscano. Frente al templo de San Esteban, parte norte, existía una gran explanada que llegaba hasta la actual calle de Pérez Treviño, antes Venustiano Carranza. Ahí se instalaban las carpas de negocios, juegos y demás diversiones de la famosa Feria de Saltillo.

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