Guillermo Hernández Briseño

Que tal estimados amigos, con el gusto de volver a compartir este momento con ustedes, el personaje que comentaré a continuación, nació orgullosamente en nuestra ciudad el 20 de Noviembre de 1939 y es reconocido en nuestra comunidad por su larga trayectoria en el mundo de la música, del Saltillo de finales de los años 50.

Protagonista elemental de aquel sonido donde se interpretaba lo mejor de las grandes bandas que se tocaba en las pistas, donde quizá muchos de nuestros padres solían escuchar y divertirse, fue ahí donde se mostraban sus mejores pasos con la música de aquel tiempo, el ritmo cadencioso de una balada romántica o el frenesí que provocaba un Cha cha cha o hasta el extenuante movimiento del Rock, tiempo que hoy es motivo de nostalgia y de gratos recuerdos.

Lugares como el Casino de Saltillo, el Patio Español de la Sociedad mutualista “Manuel Acuña”, la pista del Casino de los Leones, el Parque Azteca de Doña Cuca Galindo, fueron aquellos escenarios en que se dio pie al nacimiento de muchos romances y que en la actualidad han florecido como grandes familias de nuestra sociedad.

Menciono este marco de referencia para reconocer a un músico en especial, don Guillermo Hernández Briseño, baterista desde los 12 años, quien prácticamente nace entre partituras e instrumentos, ya que su padre don Félix Hernández Suarez, músico también, es quien le hereda este gusto que ha continuado trascendiendo a través de su familia a una cuarta generación, en las personas de su hijo y su sobrino, quienes por cierto, le preparan un merecido homenaje en fecha próxima con la producción de un disco de colección con la música de su época.

Una de las características que sobresale en don Guillermo Hernández es que a sus 73 años, aún continúa desarrollándose en lo que más le apasiona, la música, con 55 años ininterrumpidos de carrera profesional que avalan su larga trayectoria desbordando su talento en todo tipo de escenarios que ha llenado de múltiples anécdotas en su carrera.

Dato relevante en su vida, es la de que siendo aun niño, se incorpora a la banda de un circo como baterista a insistencia de su padre y como él dice a perder el miedo y a mostrar lo que había aprendido en su corta carrera.

Ahí lo observa Antonio Coronado, director de la Banda Continental y competencia del grupo estelar del momento, la Orquesta de Lorenzo Hernández, el primero le brinda la oportunidad inicial y de ahí surgen más y mejores invitaciones, como la del propio don Lorenzo con quien se mantuvo durante 11 años hasta que la moda de la música cambió drásticamente y de grupos numerosos se reducen a cuartetos en los inicios de los años 60.

Es así del como las orquestas se fueron convirtiendo en grupos de expresión cultural en extinción ya que estaban en desigualdad de competencia, por efectos de costo y de tecnología, pues entraba al escenario el órgano o sintetizador que desplazaba al concepto de la orquesta.

Al paso de los años y envuelto en esta moda musical, don Guillermo se integra con gusto a donde se le invite, como lo fue aquel recordado grupo de Enrique Segovia y con el pianista Ambrosio Barrera y fue hasta el año de 1975 en que se da inició como creador y director de un grupo emblemático de nuestra ciudad “Aries Blues”, mismo que debe su nombre a que su primera interpretación en un evento formal, fue el conocido Blues “Serenata a la luz de la Luna” y también al que todos los integrantes pertenecían al signo zodiacal de Aries.

Es así que hasta la fecha continúa al lado de su gran orgullo, su hijo de igual nombre, Guillermo Ismael, músico académico y empresario de la producción musical mismo que hereda de su padre el talento y la virtud del valor del trabajo.

De los artistas que recuerda con orgullo haber acompañado con las orquestas donde él trabajaba son: Enrique “Pipo” Linares, Clemente Bárcenas, Alfonso Gamboa, Monna Bell, Eulalio González “Piporro”, Carmelita Salinas, “Los Yorsi’s” así también viene a su memoria cuando alternaban a lado de grandes orquestas como la de Luis Alcaraz, la de Pablo Beltrán Ruiz y la Beto Díaz.

Eventos que el recuerda a sobremanera fueron los bailes de “Blanco y Negro” organizados por el Casino de Saltillo y los bailes Rancheros de la sociedad “Manuel Acuña”.

Actuaba en escenarios tanto de élite social como populares como las instalaciones de Obreros del Progreso, el salón Zarco de la calle de Juárez, lo que el recuerda con gran satisfacción.

Recuerda que su admirado y carismático maestro Lorenzo Hernández le regalo a su hijo Guillermo todas las partituras elaboradas por él, las cuales conformaba su gran repertorio, obviamente que hoy tan sólo son una colección que forman parte de un legado cultural importante, el oficio de músico es muy sacrificado, pero deja grandes satisfacciones que llevará siempre en su corazón, por todo esto amigos, honor a quien honor merece, reconocemos a este personaje de nuestra ciudad como un referente de dinastía musical en Saltillo, don Guillermo Hernández Briseño.

Para que un grupo funcione hay que tocar y tocar hasta lograr la uniformidad y con ello la calidad”
Don Guillermo Hernández

Guillermo Hernandez Briseño