¿Gato por liebre también en la contratación?

Hace días, en la búsqueda de alojamiento para mi próximo viaje, me llamó la atención el siguiente anuncio de Airbnb: “Increíble depa minimalista ubicado en zona callada y apacible en el corazón de la Del Valle”. Vi las fotos y me di cuenta de que el inmueble ni es increíble ni minimalista; y además, ¡come on, CDMX no se distingue precisamente por su silencio y tranquilidad!

Siendo objetivos, la redacción bien pudo ser: “Depa común y corriente, sin tanto ruido, con escasos muebles y nula decoración, en el corazón de la del Valle”. Claro, apoyados en la lógica de la publicidad, un mensaje así no vendería. Entonces, por supuesto se vale luchar para persuadir al cliente, lo que no se vale es separarse tanto de la realidad y hasta presumir con descripciones falsas.

Justo como lo hacen algunas empresas al anunciar sus vacantes, con el fin de atraer talento a como dé lugar. En una ocasión escuché en radio una invitación a sumarse a un equipo de publicistas. Llamé para ver específicamente de qué se trataba y me topé con un empleo de ventas. ¿Qué va de ofrecer un producto o servicio a generar publicidad?

Si bien, ambos puestos pretenden ganar clientes y que estos consuman productos y/o servicios, la diferencia en las tareas que ejecuta cada uno es abismal. Entendemos que un cargo de vendedor no a todos les es atractivo y muchos rechazan lo que huela a ventas; pero, no es ecuánime ni conveniente atraer con engaños; la verdad del rol que se desempeñará, tarde o temprano saldrá flote.

Podemos jugar con los nombres de los puestos y hacerlos más atractivos, siempre y cuando no sea con el fin de falsear información; por ejemplo, en el caso antes mencionado, el contratante puede referirse al vendedor como: agente comercial, representante, ejecutivo de ventas o cuentas, etcétera.      

Frases hechas –en ofertas de empleo– como estas, también son muy atractivas: “Únete a nuestra gran familia”, “Buscamos personas exitosas como tú”, “Great place to work”, “Te invitamos a hacer carrera con nosotros”, etcétera; pero, ojo, si el candidato se percata de que fue solo un gancho, correrá la voz a otros y eso desprestigiará tu empresa.

Ni qué decir de cuando la oferta asegura ciertas condiciones laborales y estas no se cumplen (situación que a veces se detecta en la entrevista de trabajo): sueldo, horario, prestaciones, tareas… el descrédito de la organización se va como hilo de media. Por eso es importante asegurar –previo al lanzamiento de la oferta de trabajo– la congruencia entre el ofrecimiento y la capacidad que tiene la empresa para cumplirlo. 

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