Fermín Espinoza “Armillita”

Que tal estimados amigos, el personaje del que hoy hablaremos ocupa un lugar preponderante en la galería de hombres ilustres de nuestra ciudad. Hombre dotado de unas facultades extraordinarias, con una historia plagada de anécdotas y hazañas de triunfo, que han sido corroboradas por grandes escritores en donde ha corrido la tinta que ha inspirado no solo a estos, sino también a pintores, poetas, escultores, intérpretes y compositores reconocidos en el mundo del arte, historia de vida digna de llevar a la pantalla grande por la sustancia de su magnitud, así es nuestro personaje y digo nuestro, porque es nativo orgullosamente de nuestro querido Saltillo.

Me refiero nada más y nada menos que a Don Fermín Espinosa Saucedo conocido en el mundo de la tauromaquia como “El Maestro de Saltillo” Armillita chico, considerado como el torero más grande y excepcional de todos los tiempos, ya que hasta la fecha nadie ha podido igualar sus hazañas.

El nace un 3 de mayo de 1911 específicamente por la calle de Guerrero en el seno de una familia ligada a la fiesta taurina, su padre de oficio zapatero y aficionado a los toros, hace de este gusto una forma de vida, convirtiéndose en banderillero y posteriormente en arrendador de avíos para torear. Fermín el más pequeño de siete hermanos, crece en ese entorno que lo dota de una gran influencia para su formación sin imaginar que un día sería el más grande de todos los toreros.

Toma la alternativa en 1927 a los 16 años lo que lo convierte en el más joven en lograr este hecho en toda la historia del toreo en México. Actúa por 25 años continuos en las plazas más reconocidas del mundo con un éxito inusitado, sobretodo en México y en España. De estas, destacan algunas como la de las Ventas y la de Barcelona. Sin duda un hecho anecdótico de mucho peso en su vida, es una corrida memorable el 29 de julio de 1934 compartiendo el escenario de aquella tarde con Marcial Lalanda, torero español y rival histórico, Armillita acaba con el cuadro, corta al toro “Clavelito” orejas, rabo las cuatro patas y las criadillas, anécdota polémica en los archivos históricos de la tauromaquia, pues hay expertos en el tema que dicen que el juez de plaza solo le otorgó, orejas y dos patas pero un aficionado se encargo de bajar a la arena y darle lo demás. Como haya sido, los aficionados calificaron aquella corrida como una de las más memorables de la historia del toreo.

Los sucesos más importantes para un torero siempre están ligados al nombre de los toros y si hubiese que inmortalizar a uno, este sería “Centello de Aleas” toreado por Fermín un 5 de Julio de 1932 en la plaza Madrileña de la carretera de Aragón. Armilla lo atiborro de naturales ante una plaza enloquecida y a pesar de que pincho 7 veces, le fue otorgada una oreja.

Una de las características del maestro Armillita era un lance con el capote denominado como “la Saltillera” en honor a su tierra, de quien siempre portó orgullosamente su estandarte.

Aficionados que lo conocieron dicen que para alcanzar los límites que el Maestro de Saltillo logró, se debió tener suficiente talento, y una dosis de valor, pero de mucho valor. El nombre de Armillita se lo pone don Saturnino Frutos, maestro del matador Rodolfo Gaona en honor a un gran peón español de nombre Esteban Arguelles y a la provincia Andaluza Armilla, referencia que dio nombre a una generación de toreros por más de 100 años, dinastía de valor y grandeza. Pero de todos los Armillitas ninguno como Don Fermín Espinosa, el grande, el más grande.

Su gran éxito en México llama la atención de los promotores españoles y le contratan para hacer una larga temporada en la madre patria. La predilección del público hacia su persona empezó a causar furor, pero también muchas diferencias entre los matadores españoles, que una de esas tardes se negaron a salir cuando toreara Armillita creando “el boicot del miedo”, situación que provoco que interrumpiera sus contratos en España y regresara a México para dar comienzo a la gran época de oro del toreo en nuestro país, y con el, todos aquellos grandes toreros como Lorenzo Garza, Silverio Pérez y Luis Castro “El Soldado”, por nombrar solo algunos.

De su registro histórico Armillita torea un total de 838 corridas, de las cuales 338 las realiza en España, record insuperable hasta hoy, para cualquier torero del mundo.

Expertos en el tema dicen que era un Torero universal, dominador del escenario donde el Toro no tenia secretos para el. Torero completo sin fisuras, por eso solo sufrió una sola cornada en su carrera, misma que le dejo el aprendizaje más grande; torear con la cabeza fría y el corazón caliente, para hacer de este equilibrio un estado perfecto de concentración.

Los testigos de aquellas tardes memorables de Armillita dicen que flotaba en la arena y que aquel espectáculo era como una danza artística, pausada y poética, llena de misticismo, que iba del derroche de habilidades, al éxtasis que se desbordaba en una apasionada admiración por el arrojo de su valentía.
Desafortunadamente para el mundo taurino, Armillita fallece un 6 de septiembre de 1978, pero sin duda que estamos hablando de un hombre único y de trayectoria espectacular. Por todo esto amigos, honor a quien honor merece, reconocemos orgullosamente a este personaje de nuestra ciudad, como un referente de valor y de grandeza. Don Fermín Espinosa “Armillita”.

Fermin Espinoza Armillita