El Trailero Maniaco – Historias de un Buitre de la Narro

Esta es una de las aventuras de varias que les contaré cuando me venía a San Pedro de ride; no porque no tuviera dinero, si no más bien la verdad, siempre me ha gustado las aventuras. En esa ocasión invité a mi cuate ( amigo) el” PAYO” y como ya les dije anteriormente en otras aventuras, el medía como 1.80 y era buen camarada, ya que en muchas ocasiones me hizo un paro (defendió) cuando nos querían golpear o cuando andábamos en saltillo armando broncas; hagan de cuenta que el era mi guardaespaldas, según me comentaba él, era originario de Torreón Coahuila, pero que se habían ido a vivir a Saltillo y como también sabía algo de Karate como su servidor (poco, cinta verde) nos llevábamos muy bien…

Volviendo a la reseña, fue un viernes después de terminar las clases, nos fuimos a saltillo con rumbo al entronque donde esta el caballito (glorieta hacia el poniente de Saltillo), ahí estuvimos varias horas;  casi toda la tarde ya que cuando hay suerte lo levantan a uno rápidamente. Esa tarde la traíamos de malas, ya que nadie se paraba.

Ya estábamos por  regresarnos a Saltillo porque ya empezaba a anochecer, cuando de pronto un ruido ensordecedor… como de ronquido en un sueño profundo,( GRRRRRRRRRRR…No es rúgido de tigre, pero no canto tan mal las rancheras, cuando ronco)  nos dejó perplejos y asombrados, para observar que un trailer de gran tamaño se detenía en su paso entre nosotros.

A pocos metros o más bien como a 50 metros, se bajó un trailero de mediana estatura (1.70 mts.) feo el pelao (hombre) y se ofreció a llevarnos, por lo que prestos nos subimos al trailer mi amigo y yo…

Íbamos los tres adelante o sea el chofer del trailer, el payo en la orilla y yo por supuesto en medio…No había transcurrido mucho tiempo y en el tramo de las curvas antes de llegar al ejido las Rosas, empezó a manosearme o sea agarrarme el miembro, lo que en un principio me asombro y muy dentro de mi me asusté, pero no se  lo mostré…Rapidamente de manera automática, le quite la mano de ahí, y me le quedé mirando con ganas de tirarle un chingazo, el sujeto se empezó a reír y yo pensé que estaba jugando, por lo que me calmé, pero después de cierto breve momento volvió a ponerme la mano en el miembro y le volví a quitar la mano, pero ahora si le dije enojado ¡ QUE CHINGADOS………….TRAIS….CABRÓN…..!  El sujeto me dijo:

– No nada.- .

Y yo ya enojado le dije que cabrón……eres puto?

.- NO, NO SOY  PUTO…¡SOY MANIACO.!

-. ¡Ah! Cabrón…me dije en mi mente.-

   En esos momento no tuve miedo porque el payo iba conmigo y la verdad le pudimos haber  puesto una chinga ….pero no hubo necesidad ya que le dije que a nosotros no nos gustaban los putos…y mucho menos los maniacos.

Entonces el trailero nos ofreció dinero y además llevarnos hasta la ciudad de Torreón o dejarnos en la cuchilla.

Le comentamos que no queríamos su dinero…Pero que le parara a su pinche pedo (show) del manoseo.

EL individuo cuando vio que yo no quería nada con él,  se le insinuó a mi amigo el payo, por lo que este también se negó; para esos momentos la situación se estaba volviendo violenta por lo que optamos decirle que se parara y nos bajara… Enseguida paró el trailer y nos bajó.

Ya la noche se nos había venido encima; en la orilla de la carretera estábamos comentando de lo sucedido y ya no era hora de pedir raid, ya que en la noche nadie te lo da, por la que adoptamos por tomar un autobus con dirección a San Pedro…No tardó mucho en pasar uno de esos tipo tortón, que se van parando en cada ranchería…Le hicimos la parada y se vino deteniendo como a 100 mts.  del lugar, por lo que nos pusimos a correr hacia él…

Con la desesperación de llegar hacia dicho Bus, corríamos angustiados, pero de pronto me tropecé y caí de fea manera, derrapando en la gravilla, por lo que me raspe las manos y brazos, tan fuerte que  me sangraron; para el colmo ni siquiera nos esperó el maldito camión, ya que solo se había detenido a bajar un pasaje y prosiguió con su camino

Ya triste y desilusionado, le comenté a mi amigo que  nos subieramos al primer camión que se parará, ya fuese para Saltillo de regreso u hacia San Pedro como estaba antes predicho.

La suerte no estaba ese día con nosotros y el primer camión que pasó y se detuvo, iba con rumbo a Saltillo, por lo que nos regresamos de nuevo.

Al día siguiente ya no queríamos saber nada de rides, por lo que tomamos el Bus temprano hacia mi querida ciudad de San Pedro.

la narro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *