Uno contra Cien… en la Disco del Restaurante “El Elite” – Historias de un Buitre de la Narro

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Llegó el sábado por la noche y la buitrada (buitres), acostumbrabámos a salir los viernes y el sábado por la noche, a visitar la ciudad de Saltillo a las fiestas o famosos “Huateques”, como les decían los saltillenses.

Estos huateques eran normalmente en casas de asistencia particulares donde se alojaban señoritas de las distintas escuelas y Universidades de Saltillo, pero también se hacían en salones o discos, como la del resturant-bar “EL ELITE”;establecimiento en pleno centro de Saltillo, por la avenida Galeana y como su servidor (tiger) se había asistido de pelón o novato a un lado de dicha discoteque pues, se me quedó muy  en la memoria, por cierto que ahí donde me asistía, la dueña de la casa de asistencia se llamaba “Alicia”; Señora muy bonita en todos los conceptos, bella muy bella, que en otra ocasión les contaré algo de ella.

Volviendo a nuestro relato; el huateque lo organizaban las estudiantes de la escuela Normal de Saltillo, por cierto era una tradición o mejor dicho habitual, de andar con las futuras maestras, con los tambien los próximos Ingenieros Agrónomos. Era como un imán la atracción entra ambas escuelas, hacíamos una interacción bonita, que ustedes se preguntarán… ¿ el tigre anduvo con alguna normalista?.

¡ PUES CLARO QUE SI!

Pero también ya eso… es otra historia, tan tan tan tannnnnnn… (para los que no me leen mucho, significa la quinta de Bethoven)

Entramos al antro más o menos temprano, por lo que empezamos a tomar cerveza, que nos servían en vasos desechables. El salón de la disco no era muy grande, por  lo que se veía una gran multitud de estudiantes, después de media hora o una hora, el ambiente estaba en todo su apogeo, las risas y la alegría alteraban todo el salón… era la hora de echarnos unas miraditas cachondas (calientes), para ver si capeaban (atracción) y sacar a bailar a una beba (girl).

Las luces multicolores y con melodías como:

KUNG FU FIGTHER, That´s o way I like it, Survive y por supuesto las de los Bee Gees de la película de Travolta,  etc. etc. eran para goce y deleite de todos nuestros sentidos.

Entrados en copas y animados por el alcohol, el tabaco, la música, andabamos sobres (buscando) las damas…Pero como siempre no ha de faltar alguien que riegue la sopa (aguafiestas) y por supuesto…Buitre tenía que ser.

Estaba a un lado del buitre que empezó el pleito, por lo que me di cuenta de todo…

“El WING”, así le decían a este buitre… ¿porque sería que le llamaban así? Eso eso, tal vez por eso…

Bueno había una jovencita sentada enfrente de nosotros y acompañada, al parecer por su novio. El buitre le echo el ojo (le gusto)  a la bella dama, por lo que fue a sacarla a bailar; la señorita se negó amablemente y este se retiro, pero ni tardo ni perezoso, volvió a reincidir y el acompañante de esta, ya no soportó los piropos y halagos del buitre, por lo que empezaron a discutir…

¡De pronto!

El buitre derramó su vaso de cerveza hacia el rostro de su oponente y se hizo la trifulca (pelea)…

Como arte de magia, nos le avalanzamos sobre el retador y digo NOS porque ahí también me entró lo macho y montonero y nos fuimos como fieras.

¡Pum-pum!   ¡pum pum!

Una o dos patadas le metí, pero lo bueno que no se atontó y corrió hacia abajo, por la parte trasera del restaurant, donde se encontraba la cocina. Los cocineros le hicieron un  paro (ayuda) y lo escondieron rápido que ya no lo pudimos hallar.

La fiesta se suspendió y poco a poco fuimos desalojando la disco y nos colocamos en las aceras del exterior del lugar, esperando que saliera el retador.

No se quien llamó a la policía, tal vez los dueños del restaurant, porque a los pocos minutos de estar afuera, pasaron dos patrullas de la policía, más o menos a moderada velocidad, por lo que empezamos a gritarles, no les lanzamos ningun objeto, pero con los gritos que hacíamos fueron suficientes para que tuvieran miedo y no detenerse.

Afortunadamente, lentamente, como transcurrían los minutos nos empezamos a diseminar y alejar de ese lugar  y no paso a mayores…Y que bueno que fue así, porque si no, esta historia hubiera sido una tragedia.

Algunos se preguntarán que si me sentí mal por haber participado en esa cobardía…Hoy si, pero en aquel instante, NO…realmente no, como capullo de un lepidóptero me estaba convirtiendo en todo un macho… como alguna vez el veterano buitre, me había dicho.

Historias de un Buitre de la Narro #10