Hola, estimados amigos, con el gusto de siempre les saludo y les comento que el personaje que hoy vamos a comentar trata de un hombre que finca su vida en el servicio hacia sus semejantes; y aunque nació hace 88 años en un pueblito cerca de San Juan de los Lagos, Jalisco, manifiesta un orgullo inmenso por esta tierra coahuilense.

Dice que le ha dado más de lo que merece. Hombre audaz, forjado en el trabajo diario, hecho de una sola pieza, basado en una espiritualidad a toda prueba, siempre apegado a sus creencias religiosas; me refiero a don Sabino Esqueda Padilla, propietario de un negocio muy representativo y tradicional en nuestra ciudad, la Tintorería México.

Don Sabino forjó el negocio junto a su esposa, Aurelia Vázquez, quien fue su principal motivo de empuje, su liga con nuestra capital inicia en 1958 cuando, buscando una mejor oportunidad de vida para él y su familia, decide venir a radicar al norte, a la Comarca Lagunera, por tener ésta un crecimiento económico notable en aquellos años.

Para don Sabino nada fue fácil, fueron tiempos aciagos y el destino le cambiaría el rumbo hacia el lugar que él considera como la experiencia más maravillosa: Saltillo, Coahuila.

Tintoreria Mexico - Sabino EsquedaSe vino a la capital coahuilense recomendado por el Monseñor de Torreón para tratar de inscribir becado a su pequeño hijo en el Colegio México, donde su director el padre Roberto Petinati, de origen italiano, le abre las puertas del colegio y de su corazón, pues no sólo aceptó a su hijo, sino que, además de ofrecerle trabajo, también le dio cabida a todos sus demás retoños.

Se había, entonces, concebido el favor completo y con ello el inicio del que sería su negocio, el cual nombró México en agradecimiento a esa honorable Institución educativa, en principio, comenzó a trabajar de mesero y con el paso del tiempo y tratando de ganar un poco más, le solicita al padre darle el servicio de lavado de un poco de ropa de los internos, a lo que el padre contestó que era buena idea y que no fuera poca sino que se ocupara del servicio total de lavandería, por lo que don Sabino, angustiado, dijo que no contaba ni con dinero ni con el equipo suficiente para hacerlo, o sea no contaba con nada; sin embargo, el padre no lo dejó desamparado y con su apoyo consiguió dar apertura al negocio.

La demanda de algún concepto más sofisticado era necesario por ser escaso y caro el servicio de tintorería y el presbítero lo anima para instalar este local y lo manda con don Alfonso Salinas Garza un empresario de Monterrey en ese ramo, quien a ojos cerrados le dio el suficiente tiempo de crédito para instalar, lo que hoy conocemos como uno de los negocios más representativos de la industria del lavado en seco en la ciudad, con más de 50 años de servir a nuestra gente.

Don Sabino sustenta toda esta inmensa gracia, al supremo y a San Juan Bosco, por quien basa ese espíritu de servicio que siempre lo ha distinguido, algo por lo que se muestra sumamente orgulloso, es de su muy cercana amistad con el Rector Mayor de la congregación mundial Salesiana, Don Pascual Chávez Villanueva, personaje muy ligado a nuestra ciudad y quien percibe, desde Roma, la calidad humana de Don Sabino lo hace un hombre discreto, pero sumamente caritativo, sobre todo, con relación a las becas que emprende para la formación de presbíteros.

Por todo esto, honor a quien Honor merece, reconocemos a este personaje, como un referente del esfuerzo, de la tenacidad y de un servicio permanente; don Sabino Esqueda Padilla.

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